En tiempo electoral, las personas primero
En periodo electoral, la ciudadanía debería recordar cuáles han sido los compromisos de los partidos políticos y cuáles sus incumplimientos. Muchos gobiernos autonómicos y locales, por su parte, deberían reconocer que han olvidado las responsabilidades que asumieron con las personas más vulnerables.
La cooperación al desarrollo descentralizada (realizada por CCAA y ayuntamientos) ha sufrido un importante descenso que tendrá graves consecuencias para millones de personas. En el último año, esta caída ascendió a 53 millones de euros. Con ese dinero podría haberse garantizado 130.000 tratamientos anuales contra el sida o 261.000 vacunas contra el sarampión para menores de 5 años.
Utilizar la crisis como excusa para realizar recortes sociales no sólo es irresponsable sino que además es inmoral. Es inadmisible que los ajustes aplicados repercutan tan gravemente en las personas más vulnerables que no han tenido nada que ver con la generación de esta crisis, mientras se destinan ingentes cantidades para salvar a bancos y cajas de ahorros. De 2008 a 2010, el dinero destinado al rescate bancario supuso 5.000 euros a cada persona española; destinar el 0,7% al desarrollo nos supondría 150 euros al año.
La cooperación internacional es una demanda social, apoyada por el 67% de la población aún en tiempos de crisis. La responsabilidad política que deriva de ello no es asumida por todas las Comunidades por igual: mientras Euskadi ha mantenido su ayuda al desarrollo y Castilla la Mancha incluso la ha aumentado, el resto ha recortado sus presupuestos hasta llegar a una reducción de un 64,30%, como es el caso de Murcia.
La Ayuda Oficial al Desarrollo no es un lujo en tiempos de bonanza, es un compromiso adquirido en leyes y Pactos Autonómicos y Locales contra la Pobreza y como tal, no debe convertirse en una limosna, sino en una obligación política de los gobiernos ante las personas que representan.
Eduardo Sánchez Jacob
Presidente de la Coordinadora de ONG para el Desarrollo-España